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La historia de Héroes del Silencio comienza cuando Joaquín Cardiel cantando y tocando el bajo en Tres de Ellos y Edición Fría, los hermanos Juan y Pedro Valdivia tocando la guitarra y la batería respectivamente en Zumo de Vidrio, y Enrique Ortiz de Landázuri (que más tarde sería conocido como Enrique Bunbury) tocando el bajo en Proceso Entrópico; se presentan con sus respectivos grupos a la "I Muestra de pop, rock y otros rollos" celebrada en Zaragoza los días 23, 24 y 25 de marzo de 1984. Lejos de triunfar, el resultado obtenido en el concurso son una serie de buenas críticas publicadas en algunos medios locales sobre las actuaciones del grupo de Juan y Pedro Valdivia (Zumo de Vidrio).
Meses más tarde, en una fiesta de cumpleaños, Juan vuelve a encontrarse con Enrique reconociéndolo como el bajista de Proceso Entrópico. Después de saludarse y conversar durante unos minutos, Juan invita a Enrique a tocar el bajo con su grupo. Enrique empieza a ensayar esporádicamente con Zumo de Vidrio hasta que finalmente se incorpora al grupo de forma definitiva. En aquella época era raro que un músico tuviera instrumento y amplificador propio, por lo que se ven obligados a ensayar conectando la guitarra y el bajo al mismo amplificador.
Cuando Enrique llega a Zumo de Vidrio el vocalista es Javier Guajardo Valdivia, primo de Juan y Pedro, el cual se toma el grupo y los ensayos como un mero entretenimiento y empieza a ausentarse cada vez con más frecuencia. Debido a esta situación Enrique se ve obligado a improvisar delante del micrófono en varias ocasiones, pero es después de cantar los temas "Olvidado" y "Rock & Roll suicide" de David Bowie cuando Juan le pide a Enrique que definitivamente pase a ser el cantante del grupo.
Tras varias disputas entre Enrique y Javier para ver quien se queda con el puesto de vocalista, Zumo de Vidrio acaba desapareciendo y Juan, Pedro y Enrique deciden seguir su camino como trío y crear un nuevo proyecto musical. Con Enrique como nuevo vocalista empiezan a componer nuevos temas, entre los que se encuentran "Héroe del Silencio" (que posteriormente pasaría a llamarse "Héroe de leyenda"), "Hologramas", "Olvidado" y "Sindicato del riesgo". Su estilo, anteriormente un pop más jovial, empieza a oscurecerse musical y líricamente. Para ello, lo primero que hacen es grabar los nuevos temas en una maqueta, la cual les cuesta 15.000 pesetas de la época (90 euros), en los estudios Recording de Zaragoza.
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